Al fondo de la entrada del edificio, se hallan los antiguos lagares y bodega. El conjunto de dos lagares constituye uno de los méritos de este Pazo y su impresionante tamaño demuestran la riqueza que en el pasado tuvo la casa. Ahí, se estableció ahora el comedor rústico, de gran tamaño y en el que, en muchas celebraciones, se le instala un escenario en donde tocan orquestas o se realizan diversas representaciones. Subiendo por unas pétreas escaleras, están las entreplantas en donde antiguamente se ubicaban las habitaciones de servicio y en donde ahora se instalaron los lavabos y servicios. En esta entre planta, hay dos ventanas rústicas con los correspondientes asientos de piedra adosados que se llamaban parladoiros o enamoradoiros, nombres que explican gráficamente su función y desde donde se contemplan los jardines.

